Caterina es mayor, o eso cree ella mientras cierra los ojos para soplar las velas de su decimosexto cumpleaños. Su madre, Grabiel, la mira, adorándola y Astaroth, su padre, le despeina el pelo. Ese día tendrá un regalo especial... El viaje a Berlín, un sitio que siempre ha querido visitar, que le llama la atención, pero no sabe porqué. Caterina siente que vive su vida, pero que lleva consigo unos recuerdos que no le pertenecen y que su nombre, no se lo pusieron por casualidad. Cuando llega al aeropuerto de Berlín y sale a la calle, a pesar de no haber visto nunca esa ciudad a Caterina le parece extrañamente familiar. Caminando por sus calles una sensación de déjà-vú la invade. Se siente extraña, como si volviera a un pasado que ni siquiera ha vivido. Sus padres se despiden de ella cuando llegan a un parque, le dicen que estarán cerca por si le ocurre algo, que solo tiene que llamarles. Caterina está confusa, no sabe quien ha de ir a recibirla en una ciudad que cada vez le parece más conocida, ella no tiene muchos amigos, no le gusta hacer amistades con la gente de su clase, los encuentra aplastantes, así que no tiene a nadie, aparte de sus padres, a quien le apetezca darle sorpresas. En ese momento oye que alguien se detiene detrás del banco en el que ella está haciendo sus reflexiones. Ese alguien carraspea para luego añadir:
-Buenos días, Cat.¿Cat? Nunca nadie la había llamado de aquella manera, pero algo en su interior hace que le suene de lo más normal, como si ese alguien llevara toda la vida llamándola así. Se gira para ver a un chico joven, atractivo, guapo, con el pelo negro, despeinado y una sonrisa de picardía en los labios que le hace latir con fuerza el corazón. Pero ¿quién es? Y, ¿Porque Caterina tiene la sensación de haberlo estado esperando todo este tiempo, o de que él la esperaba a ella?
-Ho-hola...- es lo único que consigue decir. Está completamente perdida, confusa y además tiene un lío mental para párate y escucha. Así que se queda mirando al chico que no deja de sonreírle, hasta que este acaba por volver a hablar.
-Te he esperado, como te prometí- dice, adoptando un posado más serio, sus ojos son sinceros.
Cat, aún con cara de incredulidad ve como sus intuiciones son verdaderas. Ella presiente que aquel chico la ha estado esperando, pero no sabe aún quien es. Algo en él le descubre que no es humano. No es como su madre, Gabriel, que és un ángel. És como su padre, algo en su mirada le dice que esa no es su verdadera apariencia. Que es un demonio. Aunque al único demonio al que no tema sea a su padre, Cat tampoco le tiene miedo al chico que sigue fijando su intensa mirada en ella.
-Nose...Nose que me pasa. Es... como si ya te conociera...
La sonrisa del muchacho se hace más amplia, y sin saber como, a Cat se le contágia la sonrisa. Sonriendo los dos se miran. Cat, por un momento piensa que ha nacido para estar con él, pero luego se dice a si misma que es una tontería.
-Y me conoces. O me conociste...-susurra el chico, sin apartar la mirada- Me llamo Angelo.
Angelo... En ese momento Cat empieza a entrever recuerdos en su mente, recuerdos que no le pertenecen... o quizás si. Cae al suelo, inconsciente.
Navegando por la oscuridad de la inconsciencia, como un barco se balancea en el agua, Cat se da cuenta de que ella ha tenido otra vida, porque los recuerdos que no parecen suyos le resultan familiares. Entonces se acuerda de todo. De como murió, de como fue un espíritu al lado de Angelo, de los ángeles y los demonios a los que conoció, de la sed de venganza que tenía, de las cosas que llegó a ver, del amor que sintió hacia Angelo, de su madre y su padre, que había conocido ya en la otra vida. De pronto ata cabos. Su madre... embarazada, luego había perdido a su hijo. Más tarde habría vuelto a quedarse embarazada y ella se habría reencarnado en ese bebé. Entonces cae en que tiene ahora exactamente la edad que tenía cuando murió. Que no dejó de existir, ni fue al cielo, ni al infierno, ni a ningún otro lugar en el que no hubiera estado ya. Luego otro recuerdo, el último de su inconsciencia, vaga por su mente. Es Angelo, en su forma real, pero sabe que es él. Se despide, le dice que la esperará. Luego, ella avanza hacia el túnel de luz.
Cat despierta entre unos brazos que la sujetan con fuerza. Poco a poco abre los ojos y ve, borrosa, la cara preocupada de Angelo y oye un susurro lejano que le dice "Cat, Cat, despierta." Y ella decide obedecer y se despierta, con ganas de hacer algo que no pudo hacer en su otra vida. Ahora se ha encontrado a si misma, es la misma Cat que había sido antes.
-Cat, ¿estás bien?- pregunta Angelo, sosteniéndola por los hombros.
-Nunca había estado mejor- dice ella, perdiéndose en su mirada- Me he acordado de todo. Soy yo, soy Cat.
La cara de Angelo no se puede describir, la alegría gobierna sus facciones y, antes de que pueda hacer nada, Cat ya está abrazándolo con fuerza, para luego separarse de él, mirar a sus ojos enamorados y besarle. Su primer beso, el beso que tanto tiempo han estado esperando.
Ojalá Laura Gallego escribiera una segunda parte...
ResponderEliminarNo te conozco, pero me he atrevido a firmar porque como tú y como yo habrá mucha gente que habría soñado un final así y este que has escrito tú es buenísimo y no se merecía no tener ni un comentario de apoyo, te felicito =)